EL INICIO DE LA TRANSFORMACIÓN DE LAS MARISMAS DEL GUADALQUIVIR (Según Michel Drain)

24.2.09


Dos grandes empresas internacionales emprendieron las obras en las marismas del Guadalquivir: una en la margen izquierda, la otra en la Isla Mayor.
La Compañía de las Marismas, creada en 1921 con capitales franceses, nombró presidente al alcalde de Madrid: el marqués de Hoyos, futuros ministro de Gobernación en el Gabinete del almirante Aznar, el último de la Monarquía; lo cual permitió conseguir con más facilidad las subvenciones del Gobierno. Las obras empezaron en 1928. Era previsto edificar cuatro grandes pólderes. Los dos primeros de 7.000 has. Cada uno, se acabaron en 1930 y 1931. El tercero, de 14.000 has, se acabó en 1934 mientras el cuarto, en la parte más baja y más salina, no se acabó nunca.
La Compañía de las Islas del Guadalquivir, con capitales ingleses y suizos, se formó en 1926 y compró primero las 27.000 has. de la Isla Mayor y luego 23.000 has. de la margen derecha. A finales de 1927, las obras acabadas, la compra de tierras de la Compañía de las Islas del Guadalquivir representaban 62,4 % del total de los gastos de la empresa. Las 27.000 has. de la Isla Mayor, propiedad del marqués de Casa Riera, procedían de propios de Sevilla, atribuidos en usufructo por el Rey en 1829 al antepasado del marqués en cambio de la valorización de terrenos que ni siquiera intentó.
Las obras llevadas por ingenieros ingleses con medios considerables recibieron la visita del príncipe de Gales y del Rey Alfonso XIII. La mitad norte de la isla se había convertido en un pólder de 14.000 has. con 45 Km. de canales de drenaje, dos bombas para evacuar las aguas, una vía férrea, una red de caminos, una arrocería y cinco pueblos destinados al alojamiento de los colonos. Procedentes de Valencias, los colonos cultivaron el arroz a partir de 1932 con excelentes resultados.
Frente a las dificultades sociales y políticas de la época, ambas compañías tuvieron que vender sus tierras. Las necesidades alimenticias de las tropas nacionalistas llevaron al nuevo alcalde de Sevilla Carranza y al general Queipo de Llano, asociados a un exportador de aceitunas Rafael Beca, a estimular el cultivo del arroz. De ahí arranca el grupo de presión de los arroceros y la transformación de la Marisma en el mayor arrozal de España. Era también la garantía de mantener las marismas como humedal si bien con cambios profundos en el régimen de las aguas.

Extracto literal del libro “Politiques de l'eau en milieu méditerranéen”
Escrito por Michel Drain

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