HACE TAN SÓLO 62 AÑOS

26.2.09


"En 1947, Alfonso XIII, o sea, “El Poblado”, se componía de unas pocas casas y de una iglesia, más un par de barracones propiedad de la Compañía.
El Puntal, al que se entraba por el solitario puente llamado de Jordana (primero de los dos actuales). Dos campos de eucalipto, uno a cada lado del camino o mala carretera y el estrecho puente del Puntal (segundo de los actuales). A continuación, retirada unos pocos de metros se encontraba la choza de La Venancia, y muy cerca, casi enfrente del barracón de madera donde paraba Manuel el cartero y que allí nos llegábamos siempre que veníamos del campo al Puntal a recoger la posible correspondencia que uno pudiera recibir. Recuerdo que diariamente el carteo, apartaba las cartas de todos los conocidos para entregárselas en propia mano. Las demás de la gran cantidad de personas que había en La Isla, como además de su nombre no estuviera el nombre de un agricultor conocido, se depositaban en un cajón que el cartero tenía colgado en la pared y todo aquel que llegaba tenía que repasar todas las cartas por si había alguna para él, siendo factible también que se llevara todas las que quisiera, pues dicho cajón nunca podía estar vigilado.
A mano derecha de la carretera, y frente a la puerta de la papelera pero a mano izquierda había otra choza grande, detrás de esta choza y cerca del canal se encontraba la casa que todos hemos conocido por la casa de Juan Antonio, que era o había sido la oficina de empleo de la Compañía y que después pasó a se la taberna de Juaneco.
Más adelante se encontraba el molino arrocero, siempre con un gran montón de cascarilla a su alrededor y aprovechando la misma como colchón. Solían allí dormir mucha gente que no tenía donde dormir, lo cual ocurría más en las temporadas de plantación y de siega. Frente al molino, o sea en la parte izquierda de la carretera había una fila de casas, y al respaldo de estas había otra fila llamadas “Casas Nuevas” y un tanto apartadas había algunas chozas desparramadas. Alrededor de las misma alguna que otra valla de alambre de espino.
En Maquique se encontraba el barracón llamado Barracón de Maquique, cuyas paredes eran de ladrillo de fábrica y el techo de palos y de castañuelas. Estas eran todas las edificaciones que componían El Puntal, o sea un verdadero desierto. No obstante, era el centro más importante en estas marismas."

D. Antonio Moscad Peris

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