LOS PERMISOS MILITARES PARA LA CAMPAÑA DEL ARROZ

9.3.09


En esta carta el General Gobernador Militar del Campo de Gibraltar, le concede un permiso al Cabo Segundo D. Luis Rios Galante, a petición del General Gonzálo Queipo de Llano para realizar la campaña del arroz del año 1945. La socilicitud iba acompaña de un certificado de la Compañía R. Beca (Zona II Poblado Queipo de LLano) en el que se ponía de manifiesto que D. Luis Rios Galante había trabajado la temporada del 44 como obrero especializado en siega.


Esta documentación pone de manifiesto la comunión que se produjo, desde el inicio, del proyecto económico con los intereses políticos. Tal y como recoge Assumpta Sabuco en su libro La Isla del Arroz Amargo pag.137 (Fundación Blas Infante 2004) "El apoyo directo de Queipo de Llano a la nueva Sociedad de Rafael Beca, fue patente en la charla, radiada el 23 de Noviembre de 1936, en la que el general destacaba las posibilidades "naturales" de la marisma y su repercusión "nacional" "... la magnitud de esta empresa, que no parece propia de españoles, siempre tan pusilánimes en acometer empresas de importancia. Parece más bien una empresa de americanos o de hombres de negocios de otros países más arriesgaos que los capitalistas nuestros. Es una obra meritísima que debería haber estado protegida por el Gobierno de tal manera que fuese hoy un asunto verdaderamente floreciente que hubiese proporcionado a España grandísimos beneficios..."
Esta inbricación entre ambos proyectos, el económico y el político, culmina, en 1953, con la concesión de la Gran Cruz de la Orden del Mérito Agrícola a don Rafael Beca Mateos, en reconocimiento a la obra personal desplegada en las islas del Guadalquivir, con la implantación y desarrollo en las mismas del cultivo del arroz.
En el acto de imposición de la Gran Cruz, el ministro de Agricultura pronunció un discurso en el que puso de relieve cómo la misma empresa acometida por el señor Beca, había fracasado con anterioridad, cuando la emprendieron fuertes compañías extranjeras. Hizo un elogio de la
iniciativa privada y dijo: «Nuestro Estado no es un Estado omnipotente que lo quiere
hacer todo; antes bien, deja a la iniciativa privada libre el camino para que, siguiendo el bien común, contribuya al progreso de la Patria».
Terminó, diciendo: «En nuestra política caben todas las actitudes que se encuentren dentro de un ideal cristiano. No tenemos ni queremos más limitaciones que las de ese ideal único que puede hacernos felices, y único también que puede seguir deparándonos el apoyo de la política paternal que os dispensa el Caudillo».
La Vanguardia, 26 de Abril de 1953.
Pero el verdadero protagonista de esta historia de vida es D. Luis Ríos Galante, Cabo Segundo de la Primera Compañía del Segundo Batallón de Fusiles del Regimiento de Extremadura, un bracero de la Isla, que a fuerza de curvar su espalda, como si no quisiera olvidar aquellos días, a sus muy ochenta y tantos años, sigue cultivando su huerto. Dejando por embusteros a los que siempre afirmaron que la Isla sólo sirve para criar ganado. Regresando siempre a su casa, donde, como siempre, lo espera su Isabel, diciendo que los suyos, son los mejores tomates del mundo. Un hombre que al son del pasodoble, despliega la gallardía de los hombres isleños, de los hombres buenos.
(Más documentos en el álbum)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola:
Como me comentabas, la historia de tu pueblo está por hacer y tú con esta página, estás haciendo esa historia. No puedo por menos que felicitarte por tu trabajo y animarte para que sigas con ello.
Enhorabuena!!
Recibe un cordial saludo.

Iñaki.

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