RETAZOS DESDE LA INFANCIA

16.3.09

Mercedes, la madre de Antonia

Hola, Me llamo, Antonia García Hernández, tengo 51 años y se puede decir que nací en Alfonso.
No sé por donde empezar, he mirado las fotos del Blog para comprobar si reconozco a alguien, pero excepto una en la que quiero "ver" a mi tío, no soy capaz de reconoce a nadie. En cuanto tenga un rato te haré llegar las que tengo de mi familia, ya que, por desgracia, pertenezco a una familia desestructurada, pues al fallecer mi madre en 1966 mis hermanos y yo emigramos a Barcelona donde nos recogen mis tíos. Mi padre se va a Alemania y allí se casa y vuelve a formar otra familia. Para desgracia nuestra, nunca más volvimos a formar una familia, motivo por el cual, yo añoré durante muchos años a mi padre, mi casa, mi Isla. Bueno, voy a dejarte lo que escribí una vez, hace ya algún tiempo. Así es como yo sentía que era Alfonso, La isla... mi Isla, nuestra Isla.
Te explico algo de mi historia porque leyendo lo que han dejado algunas personas me he dado cuenta que quizás, debido a mis circunstancias he sido capaz de mantener mis recuerdos y mantener muchas cosas que hasta ahora no he sido consciente. Me explico:
Soy nieta de Francisco García, para muchos, el Tío Frasquito, por lo que he podido comprobar, son los primeros pobladores, ya que llegan a la isla pasada la Guerra Civil. Mi padre fue Juanico el del pan, aunque la familia de mi madre le llama "vizcaíno" pues mi abuela era Antonia la "Vizcaína".
La familia de mi padre procedían de Mojácar (creo recordar que del mismo pueblo eran los "Tazicas") y en principio se instalaron en Coria, donde nacería el más pequeño de los hermanos de mi padre, el tito Perico. De allí pasaron a la Puebla donde mi abuelo hizo una casa. Desde La Puebla salía mi padre con las sacas de pan en el viajero para la Isla (se dedicaban a la venta de pan, más tarde pusieron un puesto donde fiaban y daban comida a los jornaleros que llegaban a trabajar el arroz). Con el tiempo, mi abuelo hizo otra casa en Alfonso donde se instalaron y la que más tarde pasaría a ser nuestra casa, pero no antes de que se dividiese, pues del patio de esa casa se hizo la casa de mi tío Francisco el cual se casó con una chica de" las casas nuevas" llamada, Dolores.
Por lo que sé, el abuelo fue más malo que un dolor y la abuela Antonia una pobre mujer maltratada que falleció joven. A mi abuela no la llegue a conocer pero al abuelo sí. La verdad es que todos le temían incluida yo, ya que a ese hombre no lo enternecían ni los nietos (falleció cuando yo debía tener unos cuatro añitos).
La familia de mi madre procedía de Morón. Dolores la de Morón, crió a sus hermanos y mi madre era la más pequeña. Dolores tenía un bar arriba de la calle real, enfrente de los "Tazicas", junto al "Comparito" cerca de los”Cifuentes". Y al fallecimiento de mi madre, tomaría el relevo de criarnos. Fue la única persona que se preocupó de nosotros.
Mi tía Carmen, la hermana mediana de mi madre aún vive, según creo en Villamanrique. Desde que nos vinimos a Barcelona no hemos tenido relación. Pero os puedo decir que se casó con Pedro el "bala" el cual durante años fue capataz en una zona a la que llamaban "La Viuda"
Mi tía Dolores y mi tío Manuel a principio de los sesenta emigraron a Barcelona, y fueron ellos quienes nos recogieron al fallecer mi madre e irse mi padre a Alemania. Y ahí empieza mi pena.
La noche de reyes de 1966 fallece mi madre al dar a luz en Sevilla, era su cuarta cesárea. Hasta entonces yo había sido la criatura más feliz del mundo, tenía un padre al que adoraba, en casa no se pasó "hambre", mi madre nunca trabajó en el campo. Y cuando algunos niños comían pan con aceite y azúcar, Belén (Belén era "mi más mejor amiga" la niña más buena de "to er mundo mundia") y yo comíamos pan con chocolate, e íbamos a empezar a ir al colegio. A mi me hacía mucha ilusión porque ya había aprendido a escribir memorizando las letras de los tebeos que me leía el tito Perico, además mi hermano, Francisco, tenía una cartilla con las letras y me las dejaba mirar... en fin, que puede saber y sentir una criatura de siete años que en pleno complejo de Edipo la vida le arranca lo que más quiere. Su padre.
Confieso que no tuve conciencia plena de lo que había sucedido en mi casa. El tiempo fue el encargado de informarme. Durante muchos años recordaba las cosas para no olvidarme de nada. A ver si puedo explicar lo que pasaba por mi cabeza.
Llegue a una ciudad enorme, llena de edificios deslumbrantes y olor a mar. No sé si os dais cuenta, el olor a marisma está tan presente en vuestras memorias que no lo notamos, pero cuando llegas a otra ciudad, si tienes 8 años y has pasado 24 horas en un tren, si el ultimo recuerdo que te llevas es la figura de tu padre en una estación y como todo se lo traga la lejanía y pasa tanto rato sin que sepas controlar el tiempo, tanto tiempo, todo un día. Imaginas que estas a años luz de tu casa, ya no tienes nada donde agarrarte ni en quien mirarte. Sólo sabes que te has de portar bien, que mamá no vuelve, que los Reyes Magos te han dejado una muñeca de carne y hueso, que en otro lugar espera la Tita Dolores y el tito Manuel, al que tú adoras, pero no estará lo que más quieres en el mundo. Tu padre.
Todos mis recuerdos infantiles están irremediablemente atados a Alfonso. El tiempo paró el lugar en mi mente y allí volvía una y otra vez para no olvidarme que yo pertenecía a un lugar. Sobretodo cuando sentía miedo y añoraba a mi padre.
Nunca antes pude volver, me resultaba doloroso. Hace dos años volví y estuve solamente una media hora... se me hacía duro ver como habían modificado mi casa, la plazoleta donde vivía estaba asfaltada y había una especie de jardincito. La plaza de la Iglesia también estaba modificada y hasta el canal grande me pareció pequeño, jejeje. yo había conocido esa canal cuando no tenia paredes hechas, era totalmente natural hasta el puente de madera, que más de una vez me hizo llorar al cruzarlo ya que el fango y la madera resbalaban y más de una vez caí de cruces en aquel fango.
Eché tanto de menos mi hogar, que no quería olvidarlo, así que guardaba en mi memoria todo, porque tenía miedo de olvidarme de como llegar, no sé por qué extraña razón mi menta llegaba a la conclusión que si recordaba Alfonso un día estaríamos allí todos juntos otra vez...
El caso es que el tiempo todo lo cura, te adaptas, porque como dice el poema, " la Vida te empuja"
Estuve mucho tiempo sin poder hablar de estas cosas, se me hacía duro, un día decidí echarlas y escribí lo que os dejo a continuación. En estos trocitos de historias, la descripción de Alfonso es lo que recuerda una niña de 7 años. Te dejo dos fotografías que tengo de cuando era pequeña que ya tengo escaneadas, en una estamos mi hermano Francisco y yo y en la otra estoy sola. He transcrito todo lo que escribí una vez para que se entienda el por qué de mis recuerdos y sobre todo para que puedas comprobar que esta historia es personal y no me importa que se hagan públicos algunos capítulos, como por ejemplo: "El Recuerdo" y "Alfonso- la Isla Mayor del Guadalquivir."
El resto lo dejo a tu elección. Con el deseo de que estos trocitos de historias sean bien utilizados.
Una Cosita:
No tengo formación académica, sólo pude ir al colegio tres años de mi vida, de los 10 a los 13. Soy autodidacta, mis ansias de saber y mi amor por la lectura me ha permitido a través de la escritura encontrar un medio de expresión que he utilizado en ocasiones como desahogo. Lo que quiero decir es que perdonéis si hay faltas ortográficas.

8 comentarios:

Atenea. dijo...

Gracias, Marisma.

Marisma dijo...

Gracias a tí por la generosidad de querer compartir tu historia de vida.

Anónimo dijo...

NACI EN ISLA MAYOR,LOS BELLOS DE PUNTA GRACIAS

Marisma dijo...

Gracias a vosotros por vuestras aportacione y vuestras lecturas.

Anónimo dijo...

Antonia e leido tu historia yo soi Belen y me gustaria si leyeras esto de nuevo contastar contigo pero no se de q forma

Antonia dijo...

¡Dios santo! , Gracias, a tu hijo. José Luis, jejejeje.
¡Madre mía! esto si que es un buen regalo!, el mejor regalo.
Un besito bien fuerte.muaaaaaaaaaa.
Ahora mismo estoy contigo.
Antonia.

Marisma dijo...

Sólo por que se han encontrado dos amigas de la infancia estge blog ya merece para mí la pena. Me alegro de todo corazón que podaís recuperar vuestra amistad

Antonia dijo...

Muchas gracais, Marisma, no sabes las emociones que he vivido hoy. Y sí vale la pena, claro que si, muchacha. Un abrazo tambien para tí, guapa.
Antonia.